9 de Julio de 1816: ¿Cómo fue nuestra Declaración de Independencia?

La declaración de Independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata lejos estuvo de ser un mero acto administrativo, fue un grito de soberanía y autonomía frente al mundo. En este día de recuerdo conmemorativo, repasemos su importancia y las circunstancias particulares que rodearon este hito.
Desde la elección de la provincia donde se realizó el Congreso, el cual finalmente se hizo en Tucumán, hasta las palabras elegidas en dicha declaración, cada decisión fue parte de un proceso de conflicto entre las provincias al mismo tiempo que fue una búsqueda de acuerdos y unión frente a la amenaza externa que puso en jaque al país naciente.
Para comprender mejor por qué fue fundamental la declaración de la independencia de 1816, rebobinemos la historia un año. La caída de Napoleón y la Revolución Francesa en 1815 fue una circunstancia que conmovió a todas la revoluciones americanas, debido a que las monarquías europeas inauguraron un período conocido como «La Restauración». Es decir, a partir del Congreso de Viena donde se reunieron los vencedores de Napoleón, se reestablecieron los principios absolutistas del régimen monárquico a partir de los cuales declararon y reclamaron sus derechos coloniales.

Ante la amenaza concreta de que soldados de Europa reforzaran las tropas realistas en América, los gobiernos revolucionarios americanos comenzaron a pensar estrategias para fortalecer y consolidar los procesos de autonomía que habían iniciado. En ese sentido, el Directorio de la Provincias Unidas, a cargo provisionalmente de Álvarez Thomas en 1815, comenzó a organizar un Congreso que reuniera a representantes de todas las provincias. El objetivo de este Congreso fue lograr una declaración conjunta que reafirmara los derechos independentistas conseguidos con la Revolución de Mayo.
Sin embargo, para cumplir con ese objetivo las provincias debían resolver los conflictos internos vinculados a la forma de gobierno, los derechos de las provincias ante el poder central y la relación con las potencias extranjeras. Temas que precisamente no se resolvieron y que desencadenaron la salida de Álvarez Thomas del Directorio. El tiempo apremiaba y era necesario pararse desde un lugar institucional para cerrar formalmente el ciclo revolucionario, por lo cual los preparativos para el Congreso siguieron su curso.
¿Por qué Tucumán fue sede del Congreso?
La elección de Tucumán como sede para el Congreso se debió a que muchos representantes y gobernadores de las provincias estaban disconformes con las decisiones del Directorio y con la autoridad ejercida por Buenos Aires en el curso de la Revolución. La necesidad de hacer el Congreso sí o sí y decidir sobre la independencia ante el avance realista llevó a que el Directorio eligiera una provincia del centro geográfico del antiguo Virreinato para efectuar la asamblea.

Tucumán además dio la posibilidad de acortar los trayectos para el traslado de los representantes de todas las provincias así como otorgó cierta seguridad para el Congreso, ya que la ciudad de San Miguel de Tucumán estaba bien pertrechada con tropas, armerías y hasta un hospital de campaña debido al paso de los sucesivos ejércitos patrios.
El Congreso Constituyente de Tucumán inició sus sesiones el 24 de marzo de 1816 en la famosa casa colonial de Francisca Bazán de Laguna, perteneciente a una tradicional familia de la provincia. El hecho de hacer las reuniones en una casa particular muestra la falta de edificios públicos en Tucumán, la ausencia de mayores preparativos y la situación apremiante que se vivió en vísperas de nuestra independencia. No obstante el apuro, las sesiones se alargaron por varios meses hasta llegar a la Declaración de la Independencia

¿Quiénes participaron del Congreso de Tucumán?
Participaron diputados de las provincias elegidos por cantidad de población en cada territorio, pudiendo tener un representante cada 15.000 habitantes incluyendo la campaña, a diferencia de lo que había sucedido en las elecciones pasadas centradas en el Cabildo de la ciudad.
Sin embargo, no todas las provincias participaron así como sí estuvieron algunas que hoy no son parte de la República Argentina. Entre estas últimas, se encontraron Charcas, Chichas y Mizque (de la actual Bolivia), mientras que el representante de Tarija no logró llegar al Congreso. También se invitó a Paraguay pero su Dictador Supremo, el Doctor Francia, no contestó a tiempo y luego comunicó que un país ya independiente como el paraguayo no tenía nada que hacer en una asamblea de provincias.
Por otro lado, hubo provincias que no fueron parte del Congreso: Santa Fe, Corrientes, Entre Ríos, la Provincia Oriental y las Misiones. Su conflicto con el centralismo porteño y el Directorio fue fundamental en esta decisión. La Liga de los Pueblos Libres que reunió a estas provincias junto a Córdoba, que sí envió diputados, mantuvo una posición intransigente con el unitarismo del poder central siendo leales a los principios federales que esgrimió José Gervasio Artigas.

Es importante recordar que estas provincias nunca renunciaron a su pertenencia a las Provincias Unidas del Río de la Plata. Sin embargo, su guerra con el Directorio, el cual también se mantenía distante a las necesidades del Litoral y fundamentalmente a la amenaza luso-portuguesa sobre la Banda Oriental, sellaron su ausencia en la Declaración de la Independencia.
¿Cómo se desarrolló el Congreso?
Los diputados que hoy son tantas calles conocidas de los barrios porteños -entre ellos, Colombres, Medrano, Thames, Gascón, Sánchez de Bustamante, Acevedo, Godoy Cruz, Salguero, Boedo, Gorriti, Malabia, Bulnes y un largo etc.- estuvieron varios meses discutiendo cuál debía ser el destino de la revolución: una monarquía o una república.

La postura a favor de una monarquía estuvo vinculada a no provocar a los restaurados reyes europeos que poco querían oír de una nueva república, para así forjar relaciones diplomáticas más estables. Pero los republicanos esgrimieron el principio soberano del pueblo y la necesidad de construir una nueva nación sobre las ideas de igualdad y libertad.
Las discusiones siguieron no sin antes reemplazar al renunciante Director Álvarez Thomas con Juan Martín de Pueyrredón, presente en el Congreso como diputado por San Luis. Aunque no se saldó la disputa sobre la forma de gobierno, el Directorio siguió ejerciendo el poder hasta 1820.
Sin embargo, hubo una cuestión que no se puso en duda: las Provincias Unidas debían ser libres de todo yugo extranjero e independientes en la conformación de su gobierno. Fue así que a pesar de no ponerse de acuerdo en varios temas, lograron realizar una declaración conjunta que el 9 de julio de 1816 proclamó:

Nos los representantes de las Provincias Unidas en Sud América, reunidos en congreso general, invocando al Eterno que preside el universo, en nombre y por la autoridad de los pueblos que representamos, protestando al Cielo, a las naciones y hombres todos del globo la justicia que regla nuestros votos: declaramos solemnemente a la faz de la tierra, que es voluntad unánime e indubitable de estas Provincias romper los violentos vínculos que los ligaban a los reyes de España, recuperar los derechos de que fueron despojados, e investirse del alto carácter de una nación libre e independiente del rey Fernando séptimo, sus sucesores y metrópoli.(…)
Declaración que de forma secreta fue alterada por Pedro Medrano diez días después, el 19 de julio, agregando a la fórmula del juramento después de «sus sucesores y metrópoli«, la frase «de toda dominación extranjera«, como forma de conformar y evitar críticas de aquellos que luchaban por una emancipación total del continente, como fue nada más ni nada menos que José de San Martín.
Aunque el acta original de la Declaración de Independencia firmada por los diputados presentes fue perdida en los conflictos internos que se sucedieron a partir de 1820, actualmente se guarda una copia autenticada en el Archivo General de la Nación, la cual nos recuerda el origen emancipatorio de nuestra nación y los conflictos del pasado que aún hoy siguen vigentes.