En una sentida ceremonia en el templo San Efrén de Villa Ortúzar se recordó el genocidio siríaco de 1915

En una sentida ceremonia en el templo San Efrén de Villa Ortúzar se recordó el genocidio siríaco de 1915

El templo situado en Tronador es uno de los más importantes de esta comunidad religiosa en toda la Ciudad.

En nuestro barrio de Villa Ortúzar se halla una de las sedes más importantes de un credo desprendido del cristianismo, que tiene su comunidad de fieles en el país. Se trata del templo San Efrén, que está situado en Tronador 1067. Precisamente allí se realizó el pasado domingo 21 de junio, una sentida e importante ceremonia religiosa, que honró al llamado Genocidio Siríaco ocurrido en 1915. Hubo presencia de referentes de esta religión, otros credos y funcionarios.

La celebración litúrgica estuvo presidida por el arzobispo siriano ortodoxo de Antioquía en la Argentina, monseñor Crisóstomo Juan Gassali, quien estuvo acompañado por el obispo primado de la Iglesia Apostólica Armenia de la Argentina y Chile, monseñor Aren Shaheenian. En la ceremonia, se celebró la divina liturgia del apóstol Santiago, el primer obispo de Jerusalén, traducida del idioma original arameo al español, según el rito de este credo. Hubo profusión de incienso, respetuosas inclinaciones de cabeza y otros gestos de reverencia, y parte de la celebración se realizó detrás de una cortinilla que se corre y oculta el altar.

La fe frente a la persecución

Además de las oraciones y ritos correspondientes a la celebración, los celebrantes también se refirieron a la efeméride. Monseñor Gassali dijo que el poder de la fe se manifestó en la acción de los fieles «al soportar la violencia de la persecución, el destierro y el filo de la espada asesina del Imperio Otomano, aplicada sistemáticamente desde fines del siglo XIX bajo el justificativo de la «teoría de la conspiración cristiana». «Una fe profunda, no superficial -precisó-, superó la ansiedad y el miedo, como nos dice la Bienaventuranza: «Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos (Mateo 5, 10)», recordó, con la correspondiente cita del Evangelio.

Finalizada la ceremonia, en el atrio del templo de Villa Ortúzar se descubrió una placa recordatoria de los cristianos siríacos asesinados por fuerzas del imperio otomano en 1915. La misma dice: «Nuestros mártires siempre en la memoria». Se trata del acontecimiento denominado «Genocidio Siríaco», ejecutado por el gobierno de los Jóvenes Turcos dentro del Imperio Otomano y milicias kurdas aliadas, coincidiendo y compartiendo el mismo contexto histórico con el genocidio armenio.

Las víctimas de este hecho fueron las comunidades cristianas antiguas (siríacos ortodoxos, católicos, asirios y caldeos) que habitaban la región histórica de Anatolia y Mesopotamia. Se estima que medio millón de personas perdió la vida en masacres, ejecuciones y marchas de la muerte por los desiertos, además de sufrir hambrunas provocadas intencionalmente. La efeméride es vivida con mucho sentimiento y recuerdo por la diáspora siria en todo el mundo, que suele hacer celebraciones como esta en el Templo San Efrén.

Amplia participación institucional

Además de las figuras religiosas, dijeron presente en el acto otros representantes de otros credos, figuras laicas de la Iglesia Siriana Ortodoxa, el director de Relaciones Institucionales del Centro Armenio, Juan Sarrafian; el ex presidente del Club Sirio Libanés y director del Diario Sirio-Libanés, Yahoudat Brahin; el secretario de Educación, Cultura y Valores de la democracia cristiana porteña, Andrés González Balcarce; y el ex legislador porteño Raúl Padró. También estuvieron la actual secretaria de la Comisión Ecuménica de Iglesias Cristianas en la Argentina (CEICA), la pastora anglicana Mónica Tompkins, y la tesorera, María Luisa D’Osualdo de Cárdenas.

Iglesia Ortodoxaa

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