La historia en las calles de Villa Ortúzar: Malaver y la plaza que lleva su nombre

La historia en las calles de Villa Ortúzar: Malaver y la plaza que lleva su nombre

Al sur del barrio, se encuentra la plaza Malaver. Rodeada de antiguas fábricas recicladas, su nombre recuerda a un personaje histórico poco mencionado en los libros de historia.

Emplazada entre las calles Montenegro, Estomba, Girardot y Heredia, la plaza Malaver se encuentra en el triángulo sur del territorio de Villa Ortúzar. Tiene la particularidad de ser un espacio verde que en dos de sus esquinas posee casas particulares, por lo cual la plaza no ocupa toda la manzana ni conforma un cuadrado como es habitual en casi todas las plazas de la Ciudad.

La historia de la plaza Malaver

En 2025 se refaccionó sus añejos caminos de piedra partida roja y fueron sustituidos por senderos de pisos de pavimento intertrabado, en los que se instalaron bebederos y asientos nuevos. Su cancha de fútbol fue renovada y puesta en valor, así como los juegos infantiles fueron en algunos casos renovados y, en otros, reemplazados por juegos temáticos y modernos.

Refacción de caminos – Diciembre 2025 – Foto: GCBA

Sin embargo, este espacio verde que hoy podemos recorrer afablemente tiene un pasado de barro y futbolero. En las primeras décadas del siglo XX, cuando esa zona del barrio estuvo dominada por la enorme fábrica textil Sudamtex y los talleres aledaños, el predio fue el clásico potrero porteño: baldío de tierra y maleza con niños hijos de trabajadores y una pelota como protagonistas. Dos clubes usaron aquel potrero de Villa Ortúzar como lugar de entrenamiento, separando y alambrando canchitas para cada uno. La cercanía y la disputa por la hegemonía del lugar provocaron una rivalidad futbolera clásica, que se trasladó a peleas y altercados constantes hasta la conversión del predio en plaza.

Actualmente existe en el predio una renovada cancha de fútbol desde 2025

Cuándo se creó la Plaza Malaver

La plaza Malaver fue creada como tal por Ordenanza Municipal en 1939, bajo la gestión del polémico intendente Arturo Goyeneche, famoso por sus relaciones con los prostíbulos porteños y miembro de la fuerza política que durante la “década infame” gobernó nuestro país. La inauguración de la plaza se realizó al año siguiente, el 21 de octubre 1940, por lo cual la existencia de este espacio público cuenta más de ochenta años.

Inauguración de la Plaza «Antonio Malaver» – Año 1940 – Se observan las instalaciones de Obras Sanitarias

El nombre de la plaza homenajea a Antonio Ezequiel Malaver, abogado y político porteño del siglo XIX, cuya historia refleja los esfuerzos del Estado Argentino por la organización del espacio y de las normas que lo rigen. Una placa instalada en la plaza recuerda su nombre.

Placa emplazada en la Plaza Malaver – Foto: MOA

¿Por qué se recuerda a Antonio Malaver?

Malaver nació en la ciudad de Buenos Aires en 1835 y sus padres fueron Antonio Malaver y Pía Sánchez. Nacido en época de dominio del rosismo, su vocación política se despertó tempranamente. Mientras en 1853 se recibía de agrimensor en la Universidad de Buenos Aires, fue parte del conflicto entre la provincia bonaerense y la Confederación Argentina, prestando servicios a las órdenes del General Paz en el sitio a Buenos Aires.

Antonio E. Malaver

Para poner en contexto, luego de la batalla de Caseros en 1852 y la derrota de Rosas, las fuerzas federales lideradas por Urquiza buscaron celebrar un Congreso Constituyente en Santa Fe para establecer una constitución nacional que forjara un gobierno central sin preminencia ni privilegios para Buenos Aires.

Sin embargo, Buenos Aires se reveló y con Valentín Alsina al frente se separó de la Confederación. Urquiza sitió Buenos Aires para desabastecerla y obligar su rendición. Pero las fuerzas porteñas se organizaron con el Gral. José María Paz para enfrentar el sitio. En esa década tan convulsionada de 1850, Malaver tomó parte por Buenos Aires contribuyendo con su conocimiento de agrimensor para la construcción de edificaciones y la organización territorial.

Más allá de su participación en este conflicto, Malaver tuvo una destacada labor académica. Fue parte del Departamento Topográfico que delineó los límites de la ciudad de Buenos Aires y que organizó la carrera de agrimensor. Además, estudió medicina un año, pero abandonó para estudiar Derecho alcanzando el título de Doctor en Jurisprudencia en 1864. Uniendo sus dos profesiones, fue parte de la elaboración del Registro gráfico de propiedades rurales de la provincia de Buenos Aires, obra cartográfica fundamental para la ordenación de la propiedad bonaerense.

Su importancia académica

Su importancia académica y sus antecedentes políticos, le valieron un lugar como Diputado Nacional entre 1865 y 1869. Su apreciable actuación presentando proyectos como la Ley de Sobrantes de 1867, le permitieron acceder a distintas funciones públicas de importancia destacada: fue Ministro de Gobierno en 1869; fue convencional en 1872 y 1873 de la Convención Constituyente que adaptó la Constitución provincial a la normativa constitucional nacional; fue vocal de la comisión redactora del Código de Procedimiento Penal de 1885; y fue Procurador General de la Nación de 1890 a 1892.

En este trayecto tan notorio, Malaver tiene dos hitos que lo destacan. Por un lado, la creación como Ministro de Gobierno del Cementerio del Oeste en 1871, hoy conocido nada más ni nada menos como Cementerio de la Chacarita. Siendo uno de los puntos referenciales de la Ciudad, el nombre de nuestra plaza responde a la cercanía del cementerio homenajeando a su creador.

Mapa del Cementerio de Chacarita cercano a Villa Ortúzar

Por otro lado, fue parte de la reforma del sistema judicial de Buenos Aires en el marco de la Convención Constituyente de 1872. Defensor de la división de poderes y de la distinción de jurisdicciones, redactó un manual de aplicación de jurisprudencia penal y abogó por la creación de cámaras de apelación, criticando el sistema de jurados. Con su obra Curso de procedimientos judiciales realizó un gran aporte al debate nacional por la modernización de las instituciones.

Antonio Ezequiel Malaver falleció en 1897, habiendo dejado una huella indeleble en la organización de nuestra ciudad. Su nombre resuena en una plaza, un cementerio y las calles de Villa Ortúzar.

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