La Legislatura porteña impulsa la expropiación de la Casa Beiró en Villa Devoto
Buscan frenar el deterioro del inmueble histórico, afectado por dos incendios en enero, y convertirlo en centro cultural bajo la órbita del Ministerio de Cultura.
La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires debate un proyecto de ley para declarar de utilidad pública y sujeto a expropiación el inmueble donde vivió el dirigente radical Francisco Beiró, en el corazón de Villa Devoto. La iniciativa apunta a frenar el deterioro extremo de la casona agravado por dos incendios recientes y recuperarla como espacio cultural.

La propuesta fue presentada por el legislador radical, Francisco Loupias y plantea que el Poder Ejecutivo actúe como sujeto expropiante, en los términos de la Ley N° 238. El texto establece que, una vez concretada la expropiación, la ley destinará el inmueble a la creación de un Centro Cultural o Museo que preserve su valor histórico y arquitectónico, incluyendo tanto el edificio como bienes muebles que aún se conservan.
El debate tomó impulso tras el incendio del 27 de enero de 2025, que se sumó a otro registrado el 5 de enero. Vecinos de Villa Devoto señalaron que el fuego dejó estructuras debilitadas y amplios sectores inhabitables, lo que dejó a la casona al borde de la demolición.

Bajo la consigna “Salvemos la Casa Beiró”, habitantes de la Comuna 11 vienen denunciando el abandono del inmueble y reclamando responsabilidades tanto a la inmobiliaria propietaria como al Gobierno porteño por la ausencia de un plan efectivo de preservación. Sostienen que el deterioro progresivo, sumado a los siniestros de enero, profundizó una situación que lleva años sin respuesta.
El proyecto de expropiación cuenta con el acompañamiento de legisladores de distintos bloques, lo que revela un consenso transversal sobre la necesidad de conservar la Casa Beiró como símbolo identitario del barrio de Villa Devoto. El texto fija además que el proceso expropiatorio deberá iniciarse dentro de los 30 días posteriores a la promulgación de la ley y que los gastos se imputarán al Presupuesto General de la Ciudad. También prevé la intervención de la Junta Comunal N° 11 y del Consejo Consultivo para definir el futuro perfil del polo cultural.
Loupias fundamenta la iniciativa en “la satisfacción del bien común” y en “la función social de la propiedad y el destino universal de los bienes”, según consta en los fundamentos del proyecto.
Quién fue Francisco Beiró y por qué su casa es clave para la memoria del barrio
Francisco Beiró fue una figura central de la Unión Cívica Radical. Ocupó el Ministerio del Interior durante la presidencia de Hipólito Yrigoyen, y se desempeñó como diputado nacional e intendente interino de la Capital. En 1928 integró la fórmula presidencial junto a Yrigoyen como candidato a vicepresidente. Aunque resultó electo, murió en julio de ese mismo año antes de asumir el cargo.

Tras su muerte, la vivienda de la calle José Cantilo al 4500 quedó bajo el control de su familia y se convirtió en un importante lugar de encuentro para dirigentes y miembros del radicalismo, parte activa de la vida democrática de la época, un rol que refuerza su valor simbólico para el barrio y para la historia política argentina.
De la venta al resguardo
Las dificultades para sostener la propiedad llevaron a las bisnietas de los antiguos propietarios a ponerla a la venta en 2007. Un año después, una inmobiliaria muy conocida en la zona la compró y encendió la alarma entre vecinos y organizaciones barriales ante la posibilidad de que la casa fuera tirada abajo para levantar una nueva construcción.
Ante el temor de una demolición intervino la Junta de Estudios Históricos de Villa Devoto y tras las gestiones y el reclamo sostenido, finalmente se consiguió que la casa fuera catalogada con Nivel de Protección Estructural, a través de la ley N° 2858/08.

Desde entonces, legisladores radicales, vecinos y organizaciones de preservación patrimonial presentaron varios proyectos para proteger la vivienda, pero entre 2009 y 2020 las tres iniciativas impulsadas no lograron aprobarse ni evitar su deterioro.
Según los vecinos, el abandono es resultado del olvido, que se formalizó en diciembre cuando la Legislatura porteña dejó sin tratar el proyecto del ex diputado radical Juan Francisco Nosiglia para declarar la casona de Beiró de utilidad pública y sujeta a expropiación.
Un daño difícil de revertir
Actualmente la casa presenta un deterioro muy avanzado. Según datos de un relevamiento realizado por Muriel Medina, técnica en Restauración y Conservación de Bienes Culturales, y Yamila Rambaldi, creadora de la cuenta @BsAsPerdida y colaboradora de la asociación Basta de Demoler, la puesta en valor del inmueble tendría un costo cercano a los USD 350 por metro cuadrado. Considerando que la superficie construida es de 267 m², la restauración demandaría al menos unos USD 93.450, señala el informe.
En caso de avanzar la ley de expropiación abarcará únicamente la parte de la finca que aún conserva la vivienda original. El loteo del resto de la antigua quinta y la demolición progresiva de sus dependencias a lo largo de los años vuelven aún más urgente preservar lo que queda en pie de la histórica Casa Beiró.
