«Mapa de Plátanos»: cuáles son las calles y avenidas que más ejemplares tienen en Villa Ortúzar

«Mapa de Plátanos»: cuáles son las calles y avenidas que más ejemplares tienen en Villa Ortúzar

El relevamiento lo hizo una docente de la Facultad de Agronomía de la UBA; septiembre suele ser el mes donde más proliferan las alergias al polen de este árbol.

El arbolado público tiene enormes ventajas en las grandes ciudades como Buenos Aires. Pero al mismo tiempo, producto de factores de la naturaleza, puede volverse en un dolor de cabeza para parte de los habitantes. Probablemente quien más demuestre esto es la especie denominada «Platanus hispánica», conocida como plátano, cuya floración, que comienza en cada septiembre, da lugar a alergias y picazones. A propósito del tema, una docente de la Facultad de Agronomía realizó un «Mapa de Plátanos», que permite ver dónde están localizados los ejemplares y cuáles son las cuadras más críticas de los barrios, entre ellos, Villa Ortúzar.

En toda la Ciudad, Según el último Censo de Arbolado Urbano disponible, realizado entre 2017 y 2018, en las veredas porteñas se registraron 32.319 plátanos. El Gobierno de la Ciudad inició un nuevo relevamiento en noviembre de 2025, cuyos resultados todavía no fueron publicados.

Es que la especie suele ser ponderada en las grandes urbes por las ventajas que aporta para la sombra, por su frondoso y elevado follaje, la filtración de partículas contaminantes y la retención de dióxido de carbono. A tal punto llega su influencia que es el segundo tipo de árbol más plantado después del fresno, con el 9% del total.

Pero en cada inicio de primavera, su período de floración se vuelve una odisea, ya que el polen invisible que estos árboles emanan, irritan al sistema inmunológico provocando rinitis, estornudos y lagrimeo. Luego, semanas después, el ciclo continúa con la aparición de las pelusas, desprendidas de las semillas, aunque estas solo causan efecto en las personas con predisposición alérgica.

Dónde se concentran más plátanos en Villa Ortúzar y la Comuna 15

Con este contexto, la licenciada de la Facultad de Agronomía de la UBA e investigadora del Conicet, Luciana Staiano, elaboró un mapa que ubica geográficamente cada uno de estos miles de plátanos en el territorio porteño, y establece tres tipos de zonas. Las «cuadras llevaderas» son las que tienen hasta 3 ejemplares en sus cien metros. Las «cuadras cargadas» son las que tienen hasta seis ejemplares, y las «imposibles» son las que poseen siete o más plátano en su extensión de cuadra.

En Villa Ortúzar, sobresale el eje de avenida de Los Incas entre Álvarez Thomas y Triunvirato, aunque salvo algunas excepciones, todas las cuadras son «imposibles» en la continuidad hacia Constituyentes. Otras calles y avenidas con considerable presencia de plátanos son Giribone entre Chorroarín y Heredia y Zárraga entre Plaza y Forest. Lo mismo en Tronador entre Caldas y Bauness. La gran paradoja es que del otro lado de Avenida Triunvirato, hacia Belgrano R, el panorama está mucho más libre de plátanos.

Por su parte, en el resto de la Comuna 15, algunas de las zonas consideradas «imposibles» son avenida Warnes a la altura de la Estación Paternal, y la calle Cucha Cucha en este mismo barrio; el perímetro de Jorge Newbery, Warnes, Avenida Corrientes y Dorrego, con el Club Atlanta en el medio, así como la calle Martínez Rosas en Villa Crespo; y la calle Zabala entre Roseti y Martínez en Chacarita. En Parque Chas, Llerena y Campillo sobresalen por la presencia de ejemplares.

El proyecto de estudiantes de una escuela de Villa Crespo que había generado debate

El asunto de los plátanos es un eje de discusión ya común en la Ciudad de Buenos Aires. Este periódico había informado hace exactamente un año de un tema que generó debate y contrapunto en las redes sociales. Se trató de un proyecto de ley impulsado por alumnos del Colegio Regina Virginum de Villa Crespo (Luis Viale 420) en el marco del programa «La Legislatura y la Escuela». El mismo disponía el reemplazo de los ejemplares de esta especie de las calles porteñas, y su reemplazo por especies nativas o de bajo índice alergénico.

La normativa elaborada por los adolescentes detallaba que la medida debería darse de a poco, pero fija un límite máximo no mayor a diez años. Para eso, exige que en cada año se vaya modificando una cifra no menor al 10% de los ejemplares, empezando por los prioritarios. Sin embargo, recibió críticas de organizaciones ecologistas. Por el momento, la Legislatura porteña no trató el tema.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *