1° de Julio: Día del Historiador en Argentina

1° de Julio: Día del Historiador en Argentina

Su labor es fundamental para comprender nuestro pasado. Su trabajo contribuye al desarrollo de la identidad nacional, la memoria colectiva y la reflexión crítica sobre la sociedad y la cultura.

En el año 2002, el Congreso Nacional a través de la ley 25.566 estableció el 1° de Julio como Día del historiador/a para homenajear a “los escritores, investigadores, profesores y aficionados dedicados al estudio, propalación y análisis de los acontecimientos de carácter histórico”.

La fecha fue elegida mediante el decreto de 1812 por el Primer Triunvirato a partir del cual se registraron los acontecimientos ocurridos durante la Revolución de Mayo: “la historia filosófica de nuestra feliz revolución, para perpetuar la memoria de los héroes y las virtudes de los hijos de la América del Sud, y a la época gloriosa de nuestra independencia civil”.

Inv.001352
Medalla de Juan José Paso, uno de los integrantes del Primer Triunvirato de las Provincias Unidas del Río de la Plata desde septiembre de 1811 hasta abril de 1812.

“Sería ciertamente muy doloroso, que después de los grandes sacrificios que se hacen por todas partes a la libertad de la patria, quedasen sepultadas en el abismo de lo pasado las glorias de sus ilustres hijos, y privada nuestra posteridad de unos ejemplos dignos de su imitación”, afirmaba un aviso oficial publicado en La Gazeta unas semanas después de firmado el decreto.

La tarea cayó inicialmente en Fray Julián Perdriel, pero diversas razones económicas y políticas impidieron que el encargo se pudiera llevar adelante. Se hizo, entonces, un nuevo pedido, ahora al Dean Gregorio Funes, quien publicó Ensayo de la Historia Civil de Buenos Aires, Tucumán y Paraguay en 1816, en el marco del impulso que significó la declaración de independencia de las Provincias Unidas en Sud América.

Recopilaciones de Dean Gregorio Funes

Hoy, la labor de las historiadoras e historiadores es muy diferente, en herramientas y métodos. Sobre todo, la relación entre pasado, presente y futuro que supone la labor historiográfica no es igual a la que propuso el Primer Triunvirato en 1812.

El historiador francés March Bloch, uno de los intelectuales más reconocidos del siglo XX, analizó la empresa historiográfica a partir de sus principales componentes: un modo de observación y búsqueda de testimonios del pasado; un método de crítica de los documentos que nos llegan al presente; y un tipo de análisis histórico destinado a comprender más que a juzgar.

Detrás de la frialdad de las instituciones y de los documentos escritos, Bloch identifica a “lo humano” como el objeto de la ciencia histórica. “El buen historiador se parece al ogro de la leyenda. Ahí donde olfatea carne humana, ahí sabe que está su presa”. (Bloch, 2001)

En estricto sentido, la Historia está presente en todas y cada una de las disciplinas que existen. Hay una historia de la Filosofía, una historia de la Física, una historia de la Economía, y así podríamos continuar indefinidamente. Sin embargo, el estudio de la Historia, como ciencia, tiene una importante particularidad: el factor humano.

Fundamentales en nuestra sociedad. Gracias a ellos podemos conocer la historia de nuestros antepasados, eventos culturales, políticos y sociales que han marcado nuestro país y el mundo.