Chacarita: vecinos realizaron un “velorio” por dos casonas históricas que serán demolidas

Chacarita: vecinos realizaron un “velorio” por dos casonas históricas que serán demolidas

La intervención simbólica se realizó el sábado pasado en la esquina de Roseti y Concepción Arenal, donde dos viviendas centenarias serán demolidas para dar paso a un edificio residencial.

La actividad, organizada por el colectivo Amparo Ambiental Chacarita, comenzó a las 16 del sábado 11 de julio frente a las propiedades ubicadas en Roseti 202 y Concepción Arenal 3709. Se trata de dos viviendas construidas a principios del siglo XX que todavía conservan buena parte de su estructura y de su fisonomía original.

“Con profunda tristeza invitamos a vecinas y vecinos al velatorio de Roseti 202 y C. Arenal 3709, en vísperas de su demolición conjunta”, expresaron los organizadores al difundir la convocatoria para el sábado 11 de julio a través de las redes sociales.

Invitación a la intervención de @amparoambientalchacarita2

La propuesta convirtió la despedida de las casonas en una manifestación pública para visibilizar la pérdida del patrimonio arquitectónico del barrio. Los asistentes participaron vestidos de negro y llevaron flores, velas, fotografías y recuerdos relacionados con esa histórica esquina de Chacarita.

Foto: Valeria Azerrat

Las viviendas formaban parte de un relevamiento realizado por vecinos y especialistas para impulsar la protección de construcciones representativas de la identidad barrial. Sin embargo, se reemplazará por un complejo residencial que comenzó a promocionarse incluso antes del inicio de las demoliciones.

De acuerdo con las imágenes difundidas por el estudio de arquitectura Aja Espil Cobello en su sitio web, el proyecto contempla un edificio de siete niveles con departamentos de uno, dos y tres ambientes, terrazas verdes, piscina, solárium, salón de usos múltiples y cocheras.

El emprendimiento de viviendas de escala media en pleno barrio de Chacarita se comercializa bajo el nombre “Roseti 202” y ya ofrece unidades en preventa con distintas alternativas de financiación.

Una esquina con “sentencia de muerte”

Para los integrantes del colectivo barrial, la desaparición de las viviendas representa mucho más que una modificación del paisaje urbano. Consideran que cada demolición implica la pérdida de una parte de la memoria y de la identidad construida por varias generaciones de vecinos. “Esa esquina tenía sentencia de muerte desde hace muchos años. Es muy duro todo. Hay vecinos muy angustiados que se quieren ir del barrio”, expresaron referentes de la organización.

Asimismo la arquitecta Natalia Kerbabian se sumó al reclamo e ilustró «para no olvidar» , tal como lo refleja el nombre de de su proyecto que busca preservar la memoria arquitectónica y cultural de la ciudad, la fachada de la antigua casona de Roseti 202.

Kerbabian menciona también, para no olvidar, el art. 41 de nuestra Constitución Nacional que recuerda que «Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras; y tienen el deber de preservarlo. El daño ambiental generará prioritariamente la obligación de recomponer, según lo establezca la ley.»

La intervención llevada a cabo el pasado sábado por los vecinos volvió a poner en discusión el modelo de crecimiento urbano de Chacarita, uno de los barrios porteños que más transformaciones experimentó durante la última década. Ya que nuevos emprendimientos inmobiliarios fueron reemplazando progresivamente sectores ocupados históricamente por casas bajas, talleres y pequeños comercios.

Amparo Ambiental Chacarita fue uno de los colectivos que participó activamente de las discusiones por las modificaciones al Código Urbanístico en la Legislatura porteña. Sus integrantes asistieron a audiencias públicas, presentaron observaciones técnicas y reclamaron límites para la construcción en altura en zonas residenciales de baja escala. Como también lo hizo el colectivo Somos de Ortúzar en nuestro barrio.

Como resultado de aquellas gestiones, parte del área donde se encuentran las viviendas mencionadas fue incorporada a una zonificación que establece una altura máxima de 12 metros, con el objetivo de preservar el tejido urbano tradicional.

Sin embargo, los vecinos señalan que el proyecto de Roseti y Concepción Arenal ya contaba con derechos constructivos otorgados bajo la normativa anterior. Por ese motivo, pudo continuar pese a los cambios incorporados posteriormente al Código Urbanístico.

La historia de un barrio reflejada en su arquitectura

La identidad urbana de Chacarita, como de Villa Ortúzar y demás barrios porteños se refleja en la variedad de sus construcciones: en este caso, casas chorizo de principios del siglo XX, edificios de renta, antiguos talleres, instalaciones industriales, clubes y comercios tradicionales de Chacarita.

Para las organizaciones vecinales, ese patrimonio no debe evaluarse únicamente edificio por edificio, sino también como parte de conjuntos que permiten reconstruir la historia del barrio. Por eso, reclaman que la modernización y el crecimiento inmobiliario, al que no se oponen, avance con criterios de preservación y mantenga un equilibrio entre la renovación urbana y la protección de las construcciones que forman parte de la memoria de Chacarita y la Ciudad en general.

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