Historia en las calles de Villa Ortúzar ¿Quién fue Urdininea?

Historia en las calles de Villa Ortúzar ¿Quién fue Urdininea?

La vuelta al barrio trae recuerdos y nombres que no queremos olvidar. Entre ellos, nombres de calles de dos cuadras que sólo se encuentran en Villa Ortúzar y cuyo origen indagaremos a continuación. 

Hoy retomamos la sección revisando el origen del nombre de la calle Urdininea, de pequeño trazado en la punta bien oeste de Villa Ortúzar. De apenas dos cuadras, esta calle de orientación norte-sur que se encuentra entre la Avenida Álvarez Thomas y la intersección entre Giribone y Triunvirato, es una arteria que podríamos denominar propia del barrio ya que no sigue en Villa Urquiza ni en Parque Chas.

El nombre de Urdininea se asignó en 1904 por Ordenanza Municipal sin registrar formalmente una denominación anterior. Su cercanía a la calle Sucre a un par de cuadras, ya en Villa Urquiza, e incluso su cruce con la calle Ballivián que hemos visitado en esta sección, nos otorga una pista de la razón de su nombre.

Urdininea fue un militar que luchó por la formación de la Patria Grande, cuyo nacimiento en tierras de la actual Bolivia no implicó que no tuviera participación en las luchas de Argentina y Chile, siendo protagonista de importantes campañas antirealistas y partícipe de las complejas luchas internas en la organización nacional, tanto de Argentina como de Bolivia. 

¿Cuáles fueron los hitos que recuerdan a Urdininea?

José María Pérez de Urdininea, tal su nombre completo, nació en La Paz en 1784 y ya desde muy joven se inclinó hacia las ideas de la independencia americana. Realizó estudios en la Paz y Charcas, participó del movimiento revolucionario del 25 de mayo de 1809, el cual no prosperó pero marcó a fuego a Urdininea que, al año siguiente con los acontecimientos de la Revolución de Mayo, se enlistó en el ejército independentista.

Ya siendo parte de las fuerzas revolucionarias que se habían organizado en Buenos Aires, Urdininea pasaría a luchar bajo el mando de distintas personalidades de nuestra historia. En 1810 inició su carrera militar bajo las órdenes de Antonio González Balcarce, con quien combatió en Huaqui en 1811. A pesar de la derrota, Urdininea logró la experiencia necesaria que le permitió ascender a Capitán de Dragones. Como tal, luchó en el Ejército del Norte comandado por Manuel Belgrano, de quien fue edecán (asistente militar del general).

Combatió junto a Güemes

También combatió junto a Güemes en la defensa de la frontera norte contra los realistas pero el conflicto con el general José Rondeau, más preocupado por evitar la autonomía salteña que veía en el liderazgo de Güemes, provocó que Urdininea no aceptara la autoridad del caudillo norteño y fuese parte de la retirada de las tropas de Rondeau, acatando la línea unitaria de Buenos Aires.

En este punto, es importante remarcar que Urdininea tuvo un periplo destacado en la región de Cuyo. Luego de su retirada del Norte, se incorporó al Ejercito de los Andes al mando del General San Martín y fue parte de la campaña de liberación de Chile, participando en la batalla de Chacabuco en 1817. En Chile, San Martín mantuvo su postura unitaria y se enfrentó al caudillo José Miguel Carrera, líder radicalizado de la revolución, quien también mantuvo fuertes diferencias con O’Higgins y con el nuevo gobierno central chileno.

Batalla de Chacabuco por Pedro Subercaseaux

Liberación del Alto Perú

En los preparativos para la liberación del Alto Perú, Urdininea acordó con San Martín su vuelta a tierras rioplatenses para impulsar una estrategia de tenazas para la lucha contra el realismo peruano: San Martín iría por mar y Urdininea buscaría apoyo para ir por tierra. En ese tránsito, se lo designó Gobernador de San Juan en 1822. Sólo duró un año en el cargo y no pudo conseguir el apoyo político ni económico del gobierno de Buenos Aires encabezado por Martín Rodríguez y su secretario Bernardino Rivadavia, a fin de preparar tropas terrestres para la campaña del Perú. Épocas de disputas internas que no dejaron ver el bosque.

A pesar de la falta de apoyo, Urdininea estaba convencido de que la guerra liberaría a América. Así, siguió preparando a través de distintos medios, como fondos de comerciantes locales y soldados adeptos a la revolución, tropas propias con las que en 1825 inició la campaña hacia los territorios de la actual Bolivia, donde aún quedaban realistas escapados del Perú.

Junto con el unitario gobernador salteño, José Álvarez de Arenales, iniciaron una última expedición hacia el norte contra el realismo restante. Si bien Arenales tuvo la intención de anexionar Tarija, lo cual no logró hacer, la acción militar sí logró reducir a las últimas fuerzas realistas. Por esta razón, el propio Bolívar le otorgó a Urdininea una medalla de oro. Además, el líder independentista Antonio José de Sucre lo incorporó a su ejército y lo nombró general.

Antonio José de Sucre

Urdininea: presidente provisional de Bolivia

En 1828, mientras era ministro del gobierno de Sucre y compartía sus ideales americanistas, Urdininea atravesó un momento clave de su trayectoria política: el propio Sucre lo designó presidente provisional de Bolivia por tres meses, después de una herida que le impidió seguir al frente del gobierno. Al concluir esa presidencia transitoria, sin embargo, Urdininea enfrentó acusaciones por no haber combatido la invasión peruana de Agustín Gamarra, en medio de las luchas internas por la sucesión y las denuncias de complot que atravesaron a Bolivia en la década de 1830.

Ante las acusaciones, Urdininea prefirió retirarse de la disputa política para vivir de su hacienda. En 1838 comenzó la última etapa de Urdininea en la vida pública. Ese año, el protector supremo Andrés Santa Cruz lo convocó para defender la Confederación Perú-Boliviana, proyecto político que finalmente llegó a su fin tras la batalla de Yungay, en 1839, en la que también participó nuestro protagonista.

Aunque no pudo sostener al gobierno de Santa Cruz, Urdininea conservó reconocimiento dentro de la política boliviana. Por eso, lo convocaron para formar parte de los gobiernos de José Ballivián y Jorge Córdova durante las décadas de 1840 y 1850.Ya desde un papel más moderado, Urdininea se encargó de organizar el ejército regular de Bolivia y asegurar la estabilidad gubernamental.

Falleció en 1865 en el mismo lugar donde nació, en La Paz. Su vida, atravesada por hitos y luchas decisivas para la liberación americana, sigue viva en la memoria de su tierra y también en una calle de nuestro barrio.