Adiós a Taty Almeida, símbolo de la lucha de las Madres de Plaza de Mayo

Adiós a Taty Almeida, símbolo de la lucha de las Madres de Plaza de Mayo
Foto: Sandra Cartasso

La histórica referente de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora falleció el 14 de junio, a los 95 años. La desaparición de su hijo Alejandro, secuestrado en 1975 por la Triple A, marcó su vida y la convirtió en una voz imprescindible de la lucha por Memoria, Verdad y Justicia.

Lidia Stella Mercedes Miy Uranga, conocida como Taty Almeida, nació el 28 de junio de 1930 en el barrio porteño de Belgrano, aunque por un error registral su partida consignó como fecha el 4 de julio. A pocos días de cumplir 96 años, muríó en Buenos Aires, el 14 de junio de 2026. Su nombre quedó unido para siempre al pañuelo blanco, a la ronda de las Madres y a una búsqueda que atravesó generaciones: la de los hijos e hijas detenidos desaparecidos durante los años más oscuros de la historia argentina.

Durante muchos años, según ella misma contaba, vivió dentro de una “burbuja”. Creció en una familia ligada a las Fuerzas Armadas, en un entorno conservador, marcado por valores castrenses y por un fuerte antiperonismo.

La desaparición de Alejandro, el hecho que cambió su vida

Todo cambió la noche del 17 de junio de 1975. Su hijo Alejandro, de 20 años, estudiante de Medicina en la Universidad de Buenos Aires y trabajador de la agencia Télam y del Instituto Geográfico Militar, salió de su casa con una frase cotidiana: “Esperame, ya vengo”. Nunca regresó.

Alejandro fue secuestrado por la Triple A durante un gobierno constitucional y desde entonces permanece desaparecido. Esa ausencia derrumbó las certezas con las que Taty había sido criada. El dolor más íntimo se convirtió, con el paso del tiempo, en una búsqueda pública y colectiva.

De la búsqueda personal a la militancia colectiva

En 1979, Taty se acercó por primera vez a la Plaza de Mayo y se sumó a las Madres. Allí encontró a otras mujeres atravesadas por el mismo dolor y por la misma necesidad de saber qué había pasado con sus hijos.

Tras la división de la organización, en 1986, integró Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, espacio en el que se convirtió en una de sus referentes más reconocidas y donde permaneció durante más de cuatro décadas hasta convertirse en su presidenta. Desde ese colectivo dio entrevistas, charlas y conferencias, asistiendo a eventos de diversa índole siempre en apoyo de causas relacionadas con los derechos humanos.

Una transformación política que nunca ocultó

Taty hablaba con absoluta honestidad sobre su propia historia. Nunca escondió que había sido criada en un ambiente antiperonista y conservador. En varias entrevistas recordó que Alejandro la interpelaba por su falta de formación política y que, con ironía, la llamaba “gorilita de mierda”.

Ella misma lo resumió con una frase conmovedora: “Así como yo estoy feliz de haber parido a mis tres hijos, Alejandro me parió”. Esa definición marcó el sentido de su transformación. La mujer que había crecido entre uniformes terminó convirtiéndose en una de las Madres de Plaza de Mayo. El pañuelo blanco pasó a ser su identidad más fuerte.

Su militancia tuvo una marca propia. Fue una referente dura frente a la impunidad, pero también cálida y directa. Hablaba del horror sin perder la ternura. Recordaba a su hijo, denunciaba a los responsables y, al mismo tiempo, transmitía esperanza a las nuevas generaciones.

También reivindicaba su rol como maestra. Decía que nunca imaginó que seguiría enseñando de otra manera: ya no frente a un aula tradicional, sino como “maestra de la vida, con un pañuelo blanco en la cabeza”.

Reconocimientos a una trayectoria de lucha

A lo largo de su vida recibió numerosas distinciones por su compromiso con los derechos humanos. En 2011, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires la declaró Personalidad Destacada en el ámbito de los Derechos Humanos.

En 2017 recibió el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Nacional de Córdoba y, en 2018, el Premio Alicia Oliveira por la promoción y tutela de los Derechos Humanos, otorgado por Defensoría del Pueblo porteña.

También fue distinguida por la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos y reconocida como visitante ilustre en distintas ciudades y universidades del país. En 2015, un retrato suyo fue incorporado a la exposición permanente del Museo de la Casa Rosada.

Los poemas de Alejandro y la memoria viva

Alejandro Almeida militaba en el ERP-22 de Agosto y fue uno de los 2000 detenidos desaparecidos antes del inicio de la última dictadura militar. Taty contó que desconocía la militancia de su hijo hasta que, revisando sus papeles, encontró una agenda con detalles de su compromiso político.

En esa misma agenda halló 24 poemas escritos por Alejandro. En 2008 los publicó en el libro “Alejandro, por siempre amor”. Dos años después, esos textos fueron reunidos en un CD con la participación de actores y músicos como Alfredo Alcón, Arturo Bonín, Joan Manuel Serrat, Raúl Rizzo e Ismael Serrano.

El terrorismo de Estado antes de 1976

La historia de Taty Almeida también permitió poner en primer plano un hecho clave: la represión ilegal no comenzó el 24 de marzo de 1976. Su hijo fue secuestrado en 1975, durante un gobierno constitucional, en un período marcado por la violencia de la Triple A, las persecuciones políticas y la existencia de centros clandestinos que ya funcionaban antes del golpe militar.

Taty insistió muchas veces en esa idea. Recordar a Alejandro era también recordar a todas las víctimas del terrorismo de Estado previo a la dictadura, una parte de la historia que reclamaba no dejar en los márgenes.

Hasta sus últimos instantes, siguió reclamando por Alejandro.“No me quiero ir sin tocar sus huesos”, dijo alguna vez, en una frase que resume el dolor de una madre y la persistencia de una búsqueda que nunca abandonó. Transformé el dolor más profundo en una causa colectiva. Su vida quedó marcada por una ausencia y una decisión inclaudicable: no callar, no olvidar y seguir preguntando, una y otra vez, dónde están.

Su muerte generó expresiones de pesar en organismos de derechos humanos, espacios políticos, universidades, instituciones y organizaciones sociales. Pero su legado sigue vivo en cada pañuelo blanco, en cada ronda, en cada marcha y en cada joven que toma la posta de la memoria.

También perdurará en nombres como la “Placita de las Infancias Taty Almeida” del Campus Río Grande de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego y la “Terraza Taty Almeida” de la Escuela Normal Superior N.º 7 José María Torres en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Su velatorio: Taty pidió que en vez de flores, envíen donaciones a Madres

Taty Almeida, presidenta de Madres de Plaza de Mayo- Línea fundadora, será velada hoy en Foetra, Av. Hipólito Yrigoyen 3171, desde las 14 horas.

«Pedimos por favor, porque fue un deseo de Taty, que no traigan flores. En su lugar, pueden hacer una donación», informaron desde el organismo de derechos humanos. El alias para realizar las donaciones es Madreslineafundadora .

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