Historia en las calles de Villa Ortúzar: ¿Quién fue Iturri?

Historia en las calles de Villa Ortúzar: ¿Quién fue Iturri?

A la altura del cruce de avenida Triunvirato y Tronador, cerca de la estación de la línea B del subte nace una calle de corto recorrido, pero con un profundo pasado que nos remonta a la historia jesuita de nuestro país. Conozcamos a Iturri.

La calle Iturri se encuentra en la zona sureste de Villa Ortúzar, entre Tronador y las vías del tren Urquiza. El tramo comprendido en el barrio es de apenas tres cuadras, aunque cruzando las vías y el cementerio de la Chacarita sigue su recorrido hasta cambiar de nombre en Villa Crespo.

Calle Iturri en Villa Ortúzar

La designación de su nombre se hizo en 1904, cambiando la antigua denominación de Muñecas que es el nombre que sigue teniendo el tramo que se encuentra al cruzar avenida Dorrego en Villa Crespo. Su actual denominación responde a las políticas públicas del Centenario de 1910 que impulsaron el reconocimiento de distintos personajes de los inicios de la historia argentina.

En este sentido, el recuerdo de Francisco Javier Iturri Gaete, clérigo jesuita nacido en el actual territorio de la provincia de Santa Fe, tuvo el fin de poner en relieve su obra en tiempos del Virreinato dentro de lo que fue la actividad de la Compañía de Jesús de la Iglesia Católica. 

Francisco Javier Iturri

¿Cuál fue la obra de Iturri?

Nacido el 10 de octubre de 1738 en el poblado de Santa Fe de la Vera Cruz, actual capital de la provincia argentina homónima, Francisco Iturri fue de aquellos que tomó uno de los caminos de mayor ascenso en la época virreinal: el sacerdocio católico. Hijo de Martín Iturri y Francisca Gaete, nuestro protagonista encarnó el destino de muchos muchachos pertenecientes a familias de colonos españoles que encontraron en tierra americana el campo de acción para la obra evangelizadora.

Luego de su actividad como congregante mariano (aquellos que se consagran a seguir el ejemplo de la Virgen María y a la tarea social y educadora eclesiástica) ingresó a la Orden de la Compañía de Jesús en la intendencia virreinal de Córdoba de Tucumán en el año 1753. Hizo sus estudios filosóficos y teológicos en la Universidad de Córdoba y luego fue a la pujante ciudad de Asunción como Profesor de Filosofía. Allí fue donde entró en contacto con las misiones jesuíticas.

Durante su estancia en Asunción, tomó notas sobre la vida y la cultura de los pueblos americanos, realizando una importante labor en la investigación de las lenguas autóctonas como el guaraní y el estudio de la historia evangelizadora en Sudamérica.

Representación de una misa jesuita por Antonio Parreiras en su obra titulada Fundação de São Paulo

A través de la información recopilada y las cartas enviadas a sus colegas, Iturri otorgó un valioso aporte a obras académicas importantes de la época. Algunas de ellas fueron el Catálogo de las Lenguas de Lorenzo Hervás y Panduro, en el cual se clasifican y contextualizan históricamente las lenguas sudamericanas, y el reconocido Diccionario Biográfico Español de la Real Academia de la Historia, enciclopedia histórica de referencia que aún hoy es consultada por la cantidad de biografías que comprende.

Las misivas de Iturri incluso fueron utilizadas por intelectuales jesuitas que defendieron el trabajo de la Compañía de Jesús cuando esta fue degradada y expulsada de América por la monarquía española. Ejemplo de ello fue el Tratado sobre la Provincia jesuítica del Paraguay y Tratados y Disertaciones polémicas del jesuita Pedro de Catalayud, quien empleó mucha información epistolar brindada por Iturri.

Precisamente, en el año 1767 el rey español Carlos III expulsó a los jesuitas de sus dominios americanos, por lo cual Iturri fue llevado a España junto a otros sacerdotes de su orden. Llegado a Europa y ante la oposición de la corona hacia la Compañía de Jesús, Iturri debió irse de España e instalarse en Faenza, al norte de Italia.

Obra anónima de la expulsión y embarque de los jesuitas de los Estados de España en 1767

La expulsión de los jesuitas y los años de Iturri en Europa

La Pragmática Sanción de 1767 emitida por el rey de España fue sorpresiva pero no por ello algo impredecible. La expulsión de los jesuitas y la confiscación de sus bienes en las colonias ya se había producido en otros reinos como Portugal y Francia. La desconfianza monárquica nació en la creencia de que los jesuitas construían un Estado aparte dentro del reino español, al punto tal de acusarlos de dañar el orden público y constituir un riesgo a la cohesión política. Pero quizás su mayor amenaza a ojos de la corona fue educar más allá de lo religioso a los sectores más débiles de las colonias e instruir a los criollos en una cultura americana.

La crítica monárquica a la Compañía de Jesús provocó la disolución de la Orden Jesuítica por parte del Papa Clemente XIV en 1773. Ante esta situación, Iturri se trasladó a Roma a fin de mostrar obediencia al papado y reinsertarse en el círculo eclesiástico. Mientras tanto, desde allí elaboró varias de las cartas que destacaron su aporte intelectual sobre la historia de América, así como su defensa a la Compañía de Jesús.

Papa Clemente XIV

Los últimos años de Iturri estuvieron marcados por los intentos para volver a su tierra. Si bien en 1798 logró volver a la península hispánica con la intención de embarcar hacia América, su estadía española duró poco más de dos años ya que en 1801 fue nuevamente desterrado.

La vuelta a Roma duró más de lo esperado debido a las dificultades provocadas por las guerras napoleónicas. No obstante, aquellos años guardaron un hecho importante en la vida del jesuita, su reincorporación a la Orden luego de que la Compañía fuera restaurada por el Papa Pío VII en 1814. Finalmente, en 1819 Iturri logró volver a la España de la Restauración para vivir sus últimos días en Barcelona donde falleció en 1822. Hoy su vida resuena a lo lejos en los parajes de Villa Ortúzar y su obra nos sirve como ejemplo de coraje en momentos de oscuridad e ignorancia.

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